Miedo
La luna estaba llena colgando del cielo limpio de nubes. El viento era una suave caricia en las copas de los árboles de la plaza.
–Al fin nos encontramos todos– dijo Zará temblando –Aprovecho para contarles algo íntimo. Me perturba, me asfixia y no me deja dormir. Cada noche atraviesa mi frente una bala que tiene escrita: “Lentamente, estás mas cerca de tu muerte. Así es la ley” – tenía los ojos como dos bolas negras –Veo mi vida pasar repleta de ilusiones rotas. Y y estoy asqueado de las Palabras: las mentiras y las verdades– Cargó el arma de fuego y apuntó a la cabeza de Juan.
–La vida pasa igual- dijo Juan y se abismó dentro de la mirada de Zará.
–Su vértigo no me deja respirar… esta noche pasa, y será otra mas, creo que la 55 sin dormir… y… y, y en el calendario los días pasarán. El tiempo pasa y vivimos hasta el final, cueste lo que cueste. Es la única gracia que se nos ha dado. La única certeza absoluta: estamos vivos– Dijo Zará y apuntó con su arma a la cabeza de Maria, esposa de Juan. Luego apuntó a
-No quiero dormir, no quiero soñar– se agitó Zará apuntando al rostro de Juan –No quiero que esta noche se mezcle con el día. No quiero ver el sol despuntar. No quiero sentir el tiempo pasar.... – gritó alterado – ¡no quiero sentir el tiempo pasar!-
-Siento lo mismo - murmuró Juan inundado de tristeza y miedo.
–Es tan poco el tiempo que tenemos– dijo Zará temblando con su rostro encendido –Es tan corta esta noche, tan fugaz. Pero este instante es lo único que tengo. Y ya no, pasó para siempre. Solo volverá con el capricho distorsionado de mi memoria… ¡Y morirán conmigo! – Gimió Zará llorando amargamente, sus lágrimas parecían arrastrarse por su piel hasta rodar lánguidas al suelo – ¿Quién dirá mi nombre? ¿Quién me recordará?, ¿quién gozará mis placeres o sufrirá mis dolores? ... ¿quién regará mi jardín? cuando ya no esté.
–Creo que todos sentimos lo mismo. También creo que ese dolor puede disminuir cuando nos hacemos viejos– dijo Juan.
– ¡Deberías probar asesinar!… Desaparece ese dolor, a cambio de tanta energía, tanta fuerza... Poder… Y no nos olvidemos que inscribí mi nombre en la Historia – Zará suspiró y concluyó –Y el tuyo–
–Si existen personas como tú, también deben existir quienes los detengan–
– ¡JA! ¿Y quien me detendrá? – dijo Zará con ironía. Sus ojos ardieron y bramó – ¡Libera mi pecho entonces!–
–Tú tienes el arma– dijo el Detective. Zará disparó al centro de la mano derecha de Juan, inundando el pastizal con su sangre. Sofía empezó a llorar y se abrazó a la madre.
– ¡Temor!, miedo. ¿Qué puede darme miedo?... Si estoy deseoso de morir… quiero ver que hay… y de paso, ya que es tan aburrido este mundo ¿que tal un poco de Justicia Divina?. ¡Y ustedes, patéticos hombrecitos azules, intentan detenerme, se verán con la furia del Señor!… Piensa Detectivucho: Si es tan malo lo que hago, ¿como es que lo hago?, y si es bueno– arrancando a Sofía de su madre cargó el arma sobre su pequeña cabecita – ¿Quién eres tu después de todo para perseguirme y enjuiciarme?... ¿Qué crees Juan? ¿Piensas que soy un arma del Señor guiado desde el cielo para dar Justicia?, ¿Entiendes acaso
Juan empezó a llorar, su Esposa también y la Hija ya lo estaba hace ratos.
–Tal vez el Señor vea con buenos ojos los méritos de mi hija–
–Te lo diré. Me has buscado durante 32 días y 32 noches mientras asesinaba a todos a mi alcance ¡Y yo te encontré a ti!... ¿Cómo es que estamos aquí y yo te estoy humillando de esta forma delante de tu familia?, ¿Por qué pasaría todo esto?, ¿no lo sabes súper detectivucho sagaz?... Acéptalo, Soy la espada del Señor, Soy su Justicia, Su furia. Yo soy su…
Un tiró cruzó la noche y el cuerpo de Zará calló al pastizal. Juan abrió los ojos, sintió a su familia completa tiritando a su lado y vio a su compañero Pedro corriendo hacia ellos con el arma en
1 comentarios:
“No hay noche más oscura que esta noche,
Y el frío, se va depositando en los rincones del alma.
Y ahora que el silencio va borrando,
La suave vibración de tus palabras
Ahora que no soy apenas nada,
Recuerdo lo que fui cuando tú estabas.
Si he sido lo que fui, fue por tu cuerpo.
Si he sido noche, fue tu noche quien lo quiso.
Si he sido beso, es que mis labios aprendieron a ser beso.
Para ti…
Si he sido lo que soy, fue en tu regazo.
Si he sido vida, fue por darte a ti la vida….
El tiempo no fue tiempo entre nosotros.
Estando juntos nos sentimos infinitos.
Y el universo era pequeño
Comparado con lo que éramos tú y yo…”
Publicar un comentario en la entrada