Estos días se me hacen cuesta arriba. Un delirio interminable de imágenes me asalta por las noches. Mis pensamientos permanecen en silencio cómplice. ¿Será una jugarreta de mi mente? No, no lo creo. Allí está ella. Yo
Entonces todo desaparece y vuelvo a estar solo en mi cama. ¿Quién es ella?, ¿Por qué? … no encuentro respuestas. Ni siquiera alcanzo a ver su rostro, desfigurado por el disparo. Me quedo en silencio y al rato me duermo.
Los días pasan como copias descoloridas y repetidas. La oficina, la casa vacía, los platos sucios en la cocina, la ropa amontonada en el baño.
Casi siempre el delirio sucede por la noche. Aunque parece una ilusión de mi mente, incluso huelo el olor a pólvora y sangre. Allí de espaldas con su cráneo destrozado por unos balazos, yace un hombre que no conozco. Entonces todo desaparece y vuelvo a estar solo en mi casa, con el televisor prendido.
¿Quién es él?, ¿Tendrá relación con la mujer?, ¿Mencioné incluso que no tengo arma? Me quedo en silencio y me duermo.
Últimamente mi vida no va bien. En el trabajo me dan proyectos destinados al fracaso. Me quieren fuera, estoy seguro. No entiendo que está pasando. Además, creo que en las calles me vigilan y me siguen.
Quiero tomar agua pero en la cocina de mi casa no puedo siquiera meter un vaso debajo del grifo pues los platos se apilan. No veo al gato hace unos días. Estará comiendo en otra casa.
Todas las noches pasa, este delirio constante, una catarata de sensaciones cortantes. Es el doble filo de mi mente. Pero ¿como funciona?, ¿Qué lo dispara? pues yo ahí los veo, 3 hombres en el medio de la calle con palos y armas. Yo voy caminando hacia ellos y de repente empiezo a correr. Entonces escucho el disparo y acelero mas el paso. En la carrera tomo un palo de escoba y atravieso a uno de los hombres que grita retorciéndose. Entonces todo desaparece y vuelvo a estar en mi casa, con las luces apagadas, fumando un cigarro en el living, al lado de una pila de diarios. ¿Quién son? No los conozco. Me quedo en silencio y al rato me duermo sentado en el sillón.
En el trabajo me miraron mal cuando reaccioné por lo que me dijo el agente de ventas. Todo mi trabajo tirado a la basura por su incompetencia y me acusan a mi. No es justo. Nada en este jodido mundo es Justo. Y ahora estoy desempleado, sentado en mi sillón. Fumando y tomando vino. La luz es tenue, atardece en la ciudad.
Y vuelvo a estar en la calle frente a dos hombres. Tengo un arma en la mano y disparo a la cabeza y al pecho, varias veces. Luego giro para ver quien yace en el piso pero vuelvo a mi departamento.
Los días pasan sin sentido. No tengo hambre. No puedo dejar de pensar en ese momento, cuando giro luego de matar a esos hombres, pero todo se desvanece como bañado por una cortina de agua. Vuelvo a ese momento cada vez con más frecuencia pero no alcanzo a ver nada. Necesito ver.
Estoy seguro, me siguen, me espían. No entiendo que está pasando.
La policía vino a casa preguntando cosas de lo más raras. Por ejemplo – ¿Cuando vio por última vez a su esposa?- Y yo los miro sorprendidos respondiendo –Soy soltero señores–
–Es Usted el Señor X– dice uno de los policías.
–Lo soy, pero estoy soltero señores- No entiendo la cara de sorpresa en los policías. Agradecen, piden disculpas y se van. Vuelvo a mi sillón con mi vino y los cigarrillos. Pateo sin querer la pila de diarios y tengo que agacharme a ordenarlos. Entonces los veo, vuelvo a disparar a los dos hombres en la calle y vuelvo a girar. Mi mente me juega la peor de las tretas: Allí está ella, veo su cabeza reventada. Yo sostengo el arma humeante en mis manos. Entonces todo desaparece y vuelvo a estar en mi living. ¿Quién es ella?
Esta noche soñé con una mujer que amé en mi juventud. Se llamaba M. Lo nuestro no pudo ser y perdí su cariño por tonterías. El sueño fue muy intenso, como las visiones, hasta logré sentir otra vez su aroma a vainillas y canela.
Despierto llorando. Creo que la amaba.
Suena el timbre de mi casa. Me levanto y voy a atender.
–Buenas Noches, soy Detective de la Policía Federal y este hombre que me acompaña es nuestro Doctor en Jefe–
–Buenos días Señores– digo y sin saber por que, los invito a entrar. Cuando pasamos por la cocina veo todo encimado, repleto de moscas y grasa. Hasta algunas cucarachas y hormigas caminan por la mesada.
Nos sentamos en el living. Yo en mi sillón, ellos frente a mí.
El Detective inicia la conversación –Por favor, ¿Podría abrir las persianas?, si no le molesta– me levanto y cumplo su deseo. El sol del mediodía entra en la habitación. Todos los diarios están tirados. De hecho, estamos parados sobre un colchón de ellos.
– ¿Ha leído los diarios últimamente señor X?- pregunta el Detective.
–Un poco. Pero ya saben que nunca dicen lo importante– respondo.
– ¿Se ha enterado del crimen en la avenida Santa Fe?–
–No– respondo.
–Pues bien, 3 muchachos acorralaron a una mujer en la esquina de Santa Fe y Austria. Le robaron y le dispararon en la cabeza. Parece ser que luego, se presentó otra persona que mató a los asaltantes y escapó. A uno de ellos le dio varios tiros en la frente. A otro, cuando se daba a la fuga, le asestó varios disparos en la nuca y en la cabeza. Al restante, lo atravesó con un palo de escoba–
El mundo gira a mis pies. El techo amenaza caer de un momento a otro. Mi maldita mente me está jugando otra mala pasada. Sonrío. Hasta quizás ni los policías existen.
Respiro y con sangre fría pregunto – ¿Y esto que tiene que ver conmigo?
–Muy buena pregunta señor X. Bien, pensamos que esa persona que se presentó y ajustició a los maleantes, era el esposo de la señora M. Es decir, Usted–
El mundo se resquebraja, los pedazos de realidad caen delante de mí como hojas al viento. Respiro con alivio, digo –Soy soltero señores–.
El doctor se levanta y habla, por primera vez, con voz profunda y clara –No lo es señor X. M era su esposa y usted está pasando por amnesia post traumática. Permítanos ayudarlo–
–No es verdad– digo perdiendo la paciencia. Maldito delirio. Ese policía tiene un arma. Me abalanzo sobre él y se la arranco. Apunto y grito –Fuera, déjenme en paz– pero entran más policías a mi casa y abro fuego contra ellos.
¡Malditos policías!, venir a decirme que en verdad me casé con M y que ¡la perdí en un robo callejero!, es una locura. El filo mental me hubiera vuelto loco y no lo estoy, ¡claro que no! Estoy consciente de esta ilusión de mi mente, los policías me disparan. Al diablo con ellos. Moriré disparando.
Entonces todo se oscurece. Estoy tirado en el charco de mi propia sangre, su intenso olor me inunda. Hasta que percibo en el aire el aroma a vainilla fresca y canela. Entonces siento la mano de M tomar la mía. ¡Que alegría verla otra vez!
1 comentarios:
Me encantó la entrada.
Me recordé tiempos atras, generando guerra... la guerra.
En ese entonces, tenia una novia, el anclaje a tierra y quien me calmaba, en mi constante generación de conflictos. Hace meses ya no estamos juntos.
Hace un tiempo la ví... en relacion con otra persona... la salude y quería matarlo... él no reaccionó a las indirectas.. y ella me saludo a un costado y se fué con él. Sentí que me calmó de vuelta.
Ahora se que está sola nuevamente, pero de viaje.
Sé que no es correcto, pero mientras ella no esté, es La Guerra.
Rolo!!, abrazo!!!!
Actualizá el link de mi blog que le falta una letra (la n) , por este:
martinmoscardi.wordpress.com
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